Como estamos en esta cruzada cultural que de vez en cuando nos inflama, traemos a ustedes a uno de los más importantes cineastas de todos los tiempos: Norman McLaren.
Experimentador feroz, el caballero le dio con intervenir películas con lápices, con sincronizar acciones disímiles, con trabajar (y hacer que fuera una expresión artística) con el stop-motion, con sacarle el jugo a la maquinita de edición. Todo un caso.
Les dejo “Canon”, de 1964, y a ver si hay alguien actualmente que pueda hacerlo a mano, sin computadoras.
Es un poco largo, lo sé, pero todo sea para fomentar la cultura de nuestros amigos bloggeros.